BODEGA DEL MES | Hace 1 mes

El lado B de Catena Zapata

Alejandro Vigil, enólogo de la bodega hace veinte años, lleva tatuado en sus brazos Malbec y Cabernet Franc para reflejar su pasión. Pero hay un universo de otras variedades con las que el afamado winemaker se luce

Fabricio Portelli
Fabricio Portelli

Periodista especializado y sommelier

Sin dudas, Catena Zapata es una de las bodegas más prestigiosas de la Argentina. Fundada a principios del siglo pasado, goza de un gran reconocimiento internacional. Primero a manos del Malbec, y recientemente también del Chardonnay.

Y si bien el primero es el emblema vínico nacional; para lo cual la bodega aportó mucho; y el segundo es el rey de los blancos, con el que la bodega lidera la escena nacional, en sus viñedos hay muchas otras variedades plantadas, uvas que también en algunas de sus etiquetas más preciadas. Como el Cabernet Sauvignon, la primera apuesta fuerte de la bodega en la alta gama. Con el antecedente de los Saint Felicien de la década del sesenta, Nicolás Catena se encaminó hacia Napa para inspirarse. Así, se convirtió en el pionero en apostar por los cepajes reyes que dominaban la escena mundial, hasta que irrumpió el Malbec.

El lado B de Catena Zapata

Sin embargo, el Estiba Reservada; el vino top para le mercado interno; nació como Cabernet Sauvignon puro, y hasta el día de hoy que dicho cepaje sigue siendo su base. Es más, el primer vino que Vigil elaboró en Catena, bajo el mando de Pepe Galante, fue un Cabernet Sauvignon 2001; que luego se convertiría en el primer DV Catena.

El Bonarda es otro de los varietales en los que Catena tiene más experiencia, ya que posee viñedos históricos en la zona Este mendocina. Ya nadie se pregunta si va a ser el sucesor del Malbec, pero por suerte muchos empiezan a disfrutar su carácter propio. Por su parte, el Merlot es otro de los cepajes clásicos bordeleses que están plantados en Mendoza desde hace varias décadas.

El lado B de Catena Zapata

Y si bien la moda lo hizo a un lado, el Angélica Zapata es, desde siempre, uno de los exponentes más confiables que se producen en el país. Por último, el Syrah, una variedad que le llama mucho la atención a Vigil, y en la que hoy tiene muy puesto el foco. Oriunda del Ródano francés, donde es protagonista de algunos de los vinos más prestigiosos del mundo. En ellos, el reconocido enólogo, se inspiró para dar vida al DV, combinando uvas de dos viñedos diferentes.

Son cuatro vinos ideales para explorar más allá del Malbec, y conocer el lado B de una de las bodegas que más hizo, hace, y seguirá haciendo por la imagen del vino argentino.

 

Laura Catena, la mejor heredera.

La directora de Catena Zapata y fundadora del Catena Institute of Wine, estudia, prueba y piensa, para comprender cada terruño. Bióloga y médica, radicada hace tiempo en San Francisco (Estados Unidos), combina la labor bodeguera con su profesión. La hija mayor del Dr. Nicolás Catena trabaja hace tiempo a la par (aunque muchas veces a la distancia) de Alejandro Vigil. Su frase de cabecera es “por qué”, ya que necesita encontrar la explicación y las respuestas a cada pregunta que surgen a partir de los vinos.

A pesar de su formación científica, se guía mucho por su intuición para tomar decisiones, aunque también se apoya en la experiencia familiar. Últimamente, le ha tocado recorrer el mundo representando a sus vinos, habiendo dirigido un evento en la Gran Muralla China para más de 300 invitados, en su mayoría periodistas y profesionales del vino.

CATENA ZAPATA, la Bodega más admirada del mundo

Sabe que el Malbec y su historia están íntimamente ligadas a la Argentina, por eso diseñó la etiqueta del Malbec Argentino que cuenta todo su desarrollo, desde mediados del siglo XVIX, su origen en Burdeos, su llegada al país, y hasta su gran despliegue.

Por su paladar pasaron los mejores vinos del mundo. Además, se ha preocupado por dejar sentado en diversos libros el gran legado familiar, colocando a su bodega a la altura de las más prestigiosas del mundo.

La gran familia del vino argentino

La gran familia del vino argentino.

En 1902, Nicola Catena, el abuelo de Nicolás Catena Zapata, plantó su primera viña de Malbec en Mendoza. Su padre Domingo, hijo mayor de Nicola, heredó aquel sueño y condujo la bodega familiar a un segundo nivel, convirtiéndose en uno de los viticultores más prósperos de Mendoza. Así, Nicolás pudo dedicarse a identificar las mejores zonas para la plantación de nuevos viñedos, arriesgándose a sobrepasar los límites del cultivo de la vid. Sus hijos Adrianna, Ernesto y Laura, continúan con el gran legado familiar.

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Fabricio Portelli

Periodista especializado y sommelier

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