lunes 3 de agosto de 2020

BODEGA DEL MES | Hace 3 semanas

Con el respaldo de la historia

Colomé es reconocida en todo el mundo, y una de las máximas responsables por la admiración que sienten muchos consumidores por los vinos que nacen en los viñedos extremos y a grandes alturas. Desde 2017, la bodega está en manos de la nueva generación

Fabricio Portelli
Fabricio Portelli

Periodista especializado y sommelier

Si bien la evolución de los vinos argentinos ya se nota en todos los rincones vitivinícolas del país, hace veinte años eran muy diferentes, y los del NOA no eran la excepción. Sobresalían por su concentración y sobre madurez, también por su potencia alcohólica y calidez.

Bodega Colomé es la concreción de un sueño personal de Donald Hess; elaborar vinos en los viñedos más altos del mundo. Él reconocido empresario suizo-americano, junto a su mujer (Úrsula) dedicó tres años, hasta 2001, para encontrar la bodega productora del excepcional Malbec que degustó durante una cena en una pequeña bodega en Salta, Argentina. Dicha bodega, ahora bajo el nombre de Bodega Colomé, fue fundada en 1831. Sus viñedos, ubicados entre los 2.300 y 3.111 metros de altitud sobre el nivel del mar, albergan cepas que cuentan con más de 160 años de antigüedad.

Colomé, vinos de altura

Donald Hess adquirió la bodega más antigua de la Argentina, con el firme propósito de cambiar la historia. Con su experiencia bodegueros en Napa Valley (Estados Unidos) a cuestas, Donald y Úrsula Hess visitaron por primera vez los Valles Calchaquíes en 1998, en busca de un nuevo terroir para lograr grandes vinos. Y en Colomé descubrieron mucho más que eso; una bodega histórica, con viñedos pre filoxera de Malbec y Cabernet Sauvignon que datan del siglo XIX,

Ya desde el primer Colomé Estate la bodega demostró que apostaría a un nuevo estilo, más apoyado en la frescura, pero sin renunciar al carácter inconfundible de la zona. Así, el winemaker francés Thibaut Delmotte revolucionó los vinos de altura, con el Malbec y el Torrontés como abanderados.

Y después que las familias Isasmendi-Dávalos escribieron su historia a lo largo de 170 años, el matrimonio Hess honra el pasado mirando hacia el futuro, elaborando más de medio millón de litros, y exportando sus vinos salteños a más de 25 países en todo el mundo.

Hoy, la evolución de la historia está en manos de Larissa Ehbar (hija de Donald Hess) y su esposo Christoph, quienes desde 2017 conformaron el Grupo Colomé, integrado por las bodegas salteñas Amalaya y Colomé. Con este nuevo nombre, la empresa representa la región y consolida una identidad única, con sus vinos de “Terroir de Altura”.

Colomé, vinos de altura

De esta manera Donald y Úrsula solo se dedican a disfrutar sus vinos, y mientras sus otras hijas quedaron al mando de la bodega de Napa y de la gran colección de arte de la familia, Larissa tiene la firme convicción de continuar con la visión y el legado de su padre. Por eso, en 2018 decidió realizar un re-branding de la marca, tomando los recursos que siempre identificaron a Colomé. La idea fue transmitir calidad, sin dejar de lado su origen y reforzar la sensación de altura. Se volvió al antiguo logo, manteniendo la esencia y la autenticidad, con nuevos recursos. Otra de las premisas fue mantener la doble etiqueta y los colores originales actualizados. Además, se incorporó la ilustración de Estancia Colomé como un hito referente de la marca que representa el lugar. Además, lanzó el Colomé 1831, como un homenaje a Donald Hess, quien representa la historia viva de la bodega.

Cabe destacar que unto a la bodega, se encuentra el Hotel Estancia Colomé, un lugar que invita al descanso, con 9 habitaciones. Como parte de la Hess Art Collection, en Bodega Colomé se erige el Museo James Turrell, inaugurado en 2009. Es el único en el mundo dedicado específicamente a la obra de uno de los artistas contemporáneos más aclamados dedicado a la luz y al espacio.

Además, poseen Amalaya, una bodega dedicada a vinos más jóvenes, que en la lengua indígena significa “esperanza de un milagro”.

Colomé, vinos de altura

Se inauguró en 2010, y está ubicada a 1,800 metros de altura en El Divisadero, en el Alto Cafayate. Tiene tres fincas: Finca Las Mercedes, Finca San Isidro y Finca Amalaya, cada una con sus diferentes suelos y microclimas. La filosofía de elaboración de Bodega Amalaya es lograr la mejor expresión de los vinos de Cafayate con un estilo distintivo. Son vinos de corte con base Malbec y Torrontés, uvas insignias de Argentina.

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Fabricio Portelli
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