Ubicada en el mismo distrito que la Finca (San José́), Atamisque es conocida como “la bodega de techo de piedra” y les da la bienvenida a todos aquellos visitantes que van al Valle de Uco por el camino de los cerrillos.
Ubicada en el mismo distrito que la Finca (San José́), Atamisque es conocida como “la bodega de techo de piedra” y les da la bienvenida a todos aquellos visitantes que van al Valle de Uco por el camino de los cerrillos. La preservación del monte salvaje que rodea a la bodega es única, como así́ también el anfiteatro en terraza con todas las variedades de la finca, en la puerta de la bodega. Poseen más de 135 hectáreas de viñedos a 1300 metros de altura y son reconocidos por la producción de vinos de alta gama (Serbal, Catalpa y Atamisque) que se exportan a más de 30 países.

Los cepajes tradicionales son Chardonnay, Viognier, Sauvignon Blanc por los blancos, Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Pinot Noir, Petit Verdot por los tintos. Sus propietarios, John Du Monceau y su esposa Chantal, crearon un emprendimiento que va más allá́ de los vinos, con un restaurante, un lodge con cancha de golf y un barrio privado de estancias en altura. John se enamora del lugar y decide radicarse allí para vivir y Chantal, que había tenido un abuelo bodeguero en la región del Beaujolais (Francia), apoya la idea de construir una bodega en la propiedad. Así nació Atamisque, que se inspira en el nombre original del lugar, realizándose la primera cosecha en marzo de 2007. Al frente de la impactante y moderna bodega están desde entonces los enólogos Philippe Caraguel y Adrián Vargas para elaborar tintos, blancos y espumosos con carácter y estilo propios.

Una estancia con historia
En el Valle de Uco, más precisamente en el distrito San José del departamento de Tupungato, sobre la Ruta provincial nº 86, más conocida como la Ruta del Vino y principal puerta de entrada al valle, se avista la finca de “Atamisque”. “Uco” fue un cacique indio, de la tribu de los Huarpes Millcayak, habitantes de este valle hace siglos. Recién hacia 1491-1493 llegaron los Incas desde Perú. En 1608 los jesuitas se instalaron en Mendoza y en 1658 fundaron en el Valle de Uco, una propiedad rural; la estancia San José, que dio origen al pueblo y a la estancia. Atamisque, creada posteriormente, era una propiedad que poseía 19.000 has; siendo dividida al final del siglo XIX.

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