El winemaker Alejandro “El Colo” Sejanovich, junto a sus socios Jeff Mausbach y Jorge Crotta, dieron vida a un emprendimiento único.
El winemaker Alejandro “El Colo” Sejanovich, junto a sus socios Jeff Mausbach y Jorge Crotta, dieron vida a un emprendimiento único. Ellos hacen vino, ensayan, prueban, transmiten y, sobre todo, expresan lugares, porque creen que cada vino debe ser un reflejo del sitio donde nace, ya que es el suelo el que les da la identidad. En Mil Suelos buscan capturar la esencia de cada viñedo a través de la tierra, explorando cómo cada tipo de suelo imprime su carácter en la vid y, finalmente, en el vino. Es en esa conexión entre suelo, vid y vino donde encuentran la verdadera expresión del lugar, permitiendo que cada botella cuente su propia historia de origen. Por eso Mil Suelos es mucho más que una bodega. Es un equipo de personas apasionadas que trabajan en cada detalle para que los vinos reflejen la esencia de su lugar de origen. Desde quienes están en la viña hasta quienes hacen el vino, pasando por quienes lo comercializan y lo sirven, cada persona cumple un rol clave. Junto con el Colo, Jeff y Jorge trabajan enólogos, sommeliers, viticultores, comerciales, administrativos, camareros, expertos en logística, turismo, marketing y comunicación. Y entre todos, buscan compartir no sólo grandes vinos, sino una experiencia que conecte a las personas con la diversidad de los suelos y el terroir argentino.

Buscado Vivo o Muerto
No es el título de un “western americano” sino de una de las líneas de vinos que Alejandro “Colo” Sejanovich elabora en Mil Suelos; su emprendimiento junto a Jeff Mausbach y Jorge Crotta; inspirado en los límites más extremos del Valle de Uco. Y es una muestra cabal de las intenciones de todos los que trabajan en la bodega, ya que cada vino debe reflejar su origen. En este caso, la experiencia de “El Colo” lo llevó a recorrer todos los rincones de ese valle y encontrar viñedos únicos que, en condiciones extremas, pueden expresar su sentido de lugar.

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